Infraestructuras ecológicas: un pilar para la sostenibilidad y la conservación de la biodiversidad
La biodiversidad y la sostenibilidad ambiental son temas centrales en los debates sobre el futuro del planeta. Las infraestructuras ecológicas desempeñan un papel crucial en ese contexto, al ofrecer una amplia gama de servicios ecosistémicos que benefician tanto a los agricultores como a la sociedad.
Compuestas por vegetación natural, setos, muros, bosquetes y otras formaciones, estas estructuras son fundamentales para incrementar la biodiversidad funcional de los cultivos, favorecer el equilibrio ecológico y contribuir a la preservación de los ecosistemas.
Se define como infraestructura ecológica cualquier infraestructura existente en la explotación o en un radio de unos 150 m que tenga valor ecológico para la explotación y cuyo uso aumente su biodiversidad funcional.
Las infraestructuras ecológicas proporcionan una variedad de servicios esenciales para la vida y para una agricultura sostenible. Entre ellos figuran la regulación del clima, el control biológico de plagas, la polinización, el secuestro de carbono, la protección frente a la erosión del suelo y el fomento de la biodiversidad. Al incorporar vegetación natural y otras estructuras en las explotaciones agrícolas, aumenta la población de fauna auxiliar, como los depredadores naturales de plagas, lo que reduce la necesidad de pesticidas químicos.
Para que las infraestructuras ecológicas sean eficaces, es esencial que ocupen al menos el 5 % de la superficie total de la explotación agrícola, siendo lo ideal un 10 %, según recomiendan Malavolta & Boller (2009). Además, la gestión adecuada de los hábitats y de la flora es crucial para maximizar los servicios que ofrece el ecosistema, como el aumento del valor paisajístico de la región, que puede aprovechar el turismo de naturaleza. Esta gestión es también fundamental para prevenir la erosión del suelo y contribuir al secuestro de carbono, una medida vital en la mitigación del cambio climático.
Los setos compuestos ejercen un efecto refugio significativo para los auxiliares naturales, que desempeñan un papel vital en el control biológico de plagas. Cada especie vegetal del seto alberga una fauna específica y, cuanto mayor sea la diversidad de plantas, más rica será la fauna auxiliar. La estructura compleja de la copa de las plantas ofrece además un refugio eficaz para varias especies.
Para garantizar la conservación de los auxiliares autóctonos es esencial emplear pesticidas no agresivos y promover la diversidad en el ecosistema. Puede hacerse mediante franjas de compensación ecológica, bordes con floración y abonos verdes, que aportan los nutrientes necesarios, como aminoácidos, azúcares y proteínas, procedentes del néctar y del polen de las flores.
El incremento de la biodiversidad florística en las infraestructuras ecológicas aporta una serie de beneficios ecológicos. Entre ellos están el mantenimiento y el aumento de la fertilidad de los suelos, la mitigación de la erosión, la regulación y purificación de los recursos hídricos y el embellecimiento del paisaje. Además, la diversidad de plantas ayuda a limitar de forma natural las plagas, favorece la polinización y reduce la necesidad de pesticidas, lo que mejora la calidad de los alimentos y disminuye los costes de producción, en beneficio directo de los agricultores.
Las cubiertas vegetales en las entrelíneas de los cultivos se consideran corredores ecológicos y, en muchos casos, representan hasta el 80 % de la biodiversidad de una explotación agrícola. Sin embargo, estas cubiertas vegetales presentan a menudo pocas especies vegetales, lo que limita su riqueza y su valor para la fauna auxiliar. Es crucial prestar atención al estado del suelo y crear áreas de compensación ecológica, zonas seleccionadas estratégicamente para no verse afectadas por tratamientos químicos, que funcionan como reservorios de biodiversidad funcional.
Las cubiertas herbáceas sembradas o naturales, con una selección cuidadosa de las especies herbáceas o arbustivas que componen las infraestructuras ecológicas, pueden aumentar de forma significativa las poblaciones de fauna auxiliar. Ello contribuye al control biológico de los enemigos de los cultivos y aporta biodiversidad funcional a los cultivos agrícolas.
Las infraestructuras ecológicas son esenciales para promover la sostenibilidad ambiental y conservar la biodiversidad. Al integrarlas en las explotaciones agrícolas y en los paisajes naturales, invertimos en el futuro de la agricultura, de la biodiversidad y de la salud del planeta. La aplicación de medidas de gestión adecuadas y la puesta en valor de estos ecosistemas son cruciales para alcanzar un equilibrio sostenible entre producción agrícola y conservación de la naturaleza.
Fuente:
- www.consilium.europa.eu/pt/policies/biodiversity/
- www.agrosustentavel.com/as-infra-estruturas-ecologicas-no-aumento-da-biodiversidade-funcional/
- www.rederural.gov.pt