Desafíos de la vendimia en años de extremos climáticos

Los últimos años han dejado muy claro que la vendimia portuguesa ya no vive solo del calendario tradicional. Olas de calor más frecuentes y largas, primaveras húmedas que disparan la presión de mildiu y episodios de granizo localizados han obligado a los viticultores a decidir con más información y mayor rapidez. En 2024 el IVV registró 6,9 millones de hectolitros, un 8% menos que en 2023, y atribuyó parte del retroceso a la inestabilidad meteorológica durante el ciclo vegetativo. En julio de 2025 la misma entidad anticipó una nueva disminución hasta los 6,2 millones de hectolitros, un 11% por debajo de la campaña anterior. Según el IVV en 2024 y 2025, estas señales están ligadas al clima que efectivamente se dio en el campo.

Fuente: Maps Portugal

1) Fenología en movimiento: del desborre a la floración y el cuajado

Cuando la primavera llega húmeda y con alternancia de temperaturas, la vid puede avanzar y frenarse en oleadas, concentrando estados fenológicos y aumentando los riesgos en el cuajado. En 2024, por ejemplo, la precipitación de junio favoreció infecciones primarias y secundarias de mildiu en viñedos menos protegidos y retrasó la vendimia media alrededor de una semana. Según el IVV en 2024, la lluvia de finales de primavera tuvo un impacto directo en la presión de enfermedades y en la programación de la cosecha.

La ventana de la floración y la fecundación es especialmente sensible. Temperaturas fuera de la franja de confort pueden provocar corrimiento y millerandage, con menos flores fecundadas y bayas irregulares. En términos prácticos, los valores ideales para la fecundación se sitúan en torno a los veintipocos grados, y los episodios de calor o frío anómalos en ese periodo penalizan el cuajado. Según contenidos técnicos publicados anteriormente en el blog, la floración de la vid en Portugal se da normalmente entre mayo y junio y reacciona con fuerza a las desviaciones térmicas en esa fase.

Fuente: Luminosita

2) Olas de calor y sequía: qué ocurre en la hoja y en la baya

Las olas de calor en Portugal las define el IPMA como periodos de al menos seis días consecutivos con máximas diarias más de 5 ºC por encima de la media de referencia. En los últimos 30 años se han observado más episodios en verano, con mayor incidencia en el interior norte y centro y en el Alentejo. Según el IPMA en 2025, la frecuencia y la duración de las olas de calor han aumentado en las últimas décadas, lo que eleva el riesgo de golpe de sol y estrés hídrico en los viñedos portugueses.

En el plano fisiológico, la vid cierra los estomas para ahorrar agua, reduce la fotosíntesis y puede acumular azúcares más deprisa, mientras que la acidez total tiende a caer, sobre todo por degradación de ácidos orgánicos durante maduraciones cálidas. Estudios nacionales relacionan directamente la temperatura con la cinética de maduración y la evolución de azúcares y ácidos, influyendo también en el color y los aromas. Según trabajos académicos portugueses (UTAD y ULisboa) entre 2018 y 2021, la temperatura explica gran parte de la variabilidad del ºBrix y de la acidez total, con consecuencias claras en la fecha óptima de vendimia.

El golpe de sol en los racimos aumenta con aire caliente, seco y radiación elevada tras deshojes intensos. En 2024, las comunicaciones técnicas dirigidas a los viticultores del Duero reforzaron las prácticas preventivas y el uso criterioso de la gestión de la vegetación. Según la ADVID en 2024, el manejo de la cubierta vegetal y de las operaciones en verde debe ajustarse en años muy cálidos para mitigar el golpe de sol.

Fuente: American Vineyard Magazine

El caolín como "protector solar" de la vid: los ensayos en variedades durienses muestran que la aplicación foliar de caolín puede reducir el estrés térmico y la radiación incidente sin efectos negativos sobre la composición, lo que la convierte en una herramienta útil en olas de calor. Según la UTAD en 2020 y 2023, la aplicación de caolín es compatible con la calidad tecnológica de las uvas en Trincadeira, Tinta Roriz y Touriga Nacional.

3) Primaveras húmedas y enfermedades: por qué se dispara el mildiu

Las primaveras lluviosas elevan la humedad foliar y alargan los periodos de mojado, lo que abre la puerta al mildiu y al oídio. En 2024, el IVV señaló que la precipitación de junio favoreció infecciones en viñedos menos protegidos, lo que exigió estrategias de protección ajustadas y una monitorización estrecha. La enfermedad avanzó más donde fallaron las ventanas de tratamiento.

Para el mildiu, la ADVID publicó en 2025 un cuaderno técnico que sistematiza la biología del patógeno y los puntos críticos para la previsión y la decisión, adaptado a la realidad del Duero pero con aplicabilidad práctica en otras regiones. Comprender el ciclo del mildiu e integrar aviso, fenología y condiciones ambientales es determinante en años húmedos.

Fuente: Agriculture Basf

4) Lluvia con la vendimia cerca: rajado, Botrytis y decisiones difíciles

Cuando llueve en el envero y sobre todo cerca de la cosecha, aumentan los riesgos de rajado de la baya, infecciones de Botrytis y dilución del azúcar. La literatura técnica portuguesa recomienda reducir el vigor y la densidad de la vegetación para favorecer la circulación de aire, y usar cubiertas vegetales para mejorar la transitabilidad y la sanidad. Según ISA/ULisboa, la cubierta vegetal puede reducir la incidencia de Botrytis y ayudar a la maduración al moderar el vigor.

Las previsiones regionales del IVV en años con primaveras lluviosas apuntan con frecuencia a pérdidas localizadas y retrasos de vendimia, con gran variabilidad entre parcelas. Según el IVV en 2024 y la prensa técnica nacional, en campañas húmedas la estrategia de cosecha escalonada, por parcelas y exposiciones, resulta esencial para minimizar los daños por podredumbres.

5) Granizo y vendavales: heridas, cicatrices y pérdida directa de producción

Los episodios convectivos de principios de verano, a veces muy localizados, han causado daños severos en la RDD y en otras regiones. En 2021, episodios de granizo de gran diámetro provocaron pérdidas relevantes en parcelas del Duero. Según las informaciones periodísticas de 2021, fue necesario evaluar los perjuicios e intervenir con rapidez para mitigar heridas e infecciones secundarias.

Fuente: Revista Adega

6) Heladas tardías: menos frecuentes en algunos lugares, pero con gran impacto cuando ocurren

La helada primaveral daña yemas y pámpanos jóvenes, y puede obligar a un rebrote con penalización en la producción y asimetría de maduración. Las guías regionales y las circulares técnicas portuguesas detallan los cuidados posteriores al episodio para recuperar plantas y orientar la poda en verde. Según la DRAP Norte en 2020, la conducción tras una helada debe eliminar los tejidos necrosados y aprovechar las partes sanas, estabilizando la planta para el resto de la campaña.

Para la gestión del riesgo, el IPMA pone a disposición productos agrometeorológicos con temperatura mínima, ET0 y porcentaje de agua en el suelo que ayudan a anticipar ventanas peligrosas y a planificar medidas de mitigación, incluida la poda tardía en zonas de mayor riesgo. Según el IPMA en 2025, la plataforma de viticultura ofrece datos operativos útiles para decidir sobre el terreno.

Fuente: Advancedvit

7) Efectos en la composición de las uvas y en la calidad enológica

En maduraciones aceleradas por el calor y la sequía es habitual observar ºBrix alto con acidez total baja y pH más elevado, lo que puede reducir la frescura y la estabilidad y complicar la extracción fenólica. Los estudios portugueses muestran que la temperatura durante la maduración modela el color, los aromas y la evolución de azúcares y ácidos. Según la UTAD y la ULisboa en 2018 y 2011, el acumulado térmico es un fuerte predictor de la composición tecnológica de la uva, con impacto directo en la fecha óptima de cosecha.

Fuente: Appc

8) Diferencias regionales que interesan al campo

En el Minho, las primaveras lluviosas y las brisas húmedas elevan la presión de mildiu, lo que exige un calendario de protección y una aireación cuidada. En el Duero, el secano y las olas de calor elevan el riesgo de golpe de sol y estrés hídrico, con granizos localizados que introducen una fuerte variabilidad de producción entre pagos, como se vio en 2021. En el Alentejo, la combinación de calor y déficit hídrico hace crítica la gestión del riego deficitario controlado, donde sea legalmente aplicable, y el uso de caolín y cubiertas vegetales para conservar agua y mitigar la temperatura del microclima de la vegetación. Según el IPMA en 2025 sobre olas de calor, el IVV en 2025 y las noticias de granizo en el Duero en 2021, esta lectura regional es coherente con los patrones observados.

9) Estrategias prácticas de adaptación en el viñedo portugués

En años de extremos, la técnica cuenta. A continuación, medidas basadas en trabajos y guías nacionales.

Gestión de la vegetación y del microclima del racimo. Ajustar el deshoje y el desnietado evitando la exposición súbita de los racimos antes o durante las olas de calor. En años húmedos, abrir corredores de aire reduce el mojado y la presión de Botrytis. Según la ADVID en 2024 y 2025, las operaciones en verde y los principios fisiológicos de la poda deben adaptarse al año para equilibrar vigor, sanidad y calidad.

Cubiertas vegetales. En ladera, la cubierta reduce la erosión, mejora la transitabilidad y puede moderar el vigor, lo que se asocia a una menor incidencia de Botrytis y a una mejor maduración. Según ISA/ULisboa en 2012 y los documentos técnicos de la ADVID, la cubierta vegetal se recomienda en muchas situaciones de ladera.

Protección física y química frente al calor. Aplicaciones de caolín en los pagos más expuestos, elección de orientaciones y alturas de vara que den sombra a la zona del racimo en los picos de verano y, si es posible, uso de riego de apoyo basado en ET0 y humedad del suelo. Según la UTAD en 2020/2023 y el IPMA en 2025, el caolín y los datos de evapotranspiración ayudan a reducir el estrés y a planificar el agua con criterio.

Fuente: Vinha dos Folgados

Monitorización fina de la maduración. En años cálidos, la ventana de equilibrio entre azúcar, acidez, pH y fenoles puede acortarse. Hacer un seguimiento semanal de ºBrix, acidez total, pH y color, y preparar una cosecha por parcelas, resulta decisivo. Según los estudios nacionales sobre dinámica de maduración, los grados-día acumulados explican bien la evolución del ºBrix y de la acidez, lo que permite anticipar fechas críticas.

Sanidad dirigida al año. Con primaveras húmedas y veranos alternados, planificar la protección frente a mildiu y oídio en función del riesgo, la fenología y la previsión local, usando cuadernos técnicos recientes y avisos regionales. Según la ADVID en 2025, dominar el ciclo del mildiu e incluir la previsión en la decisión reduce tratamientos innecesarios y fallos en los picos de riesgo.

Suelo y nutrición. Mantener la materia orgánica y la estructura para mejorar la capacidad de retención de agua y la resiliencia frente a los extremos. Herramientas nacionales como INFOSOLO y los servicios del INIAV permiten caracterizar pH, carbono orgánico y CIC por región y dar respaldo a las decisiones de fertilización. Según el INIAV en 2021 y 2025, la gestión sostenible del suelo es un pilar de la adaptación al cambio climático.

10) Cuando el clima decide la vendimia: logística y bodega

Los años de extremos exigen vendimiar en ventanas cortas y con equipos ágiles. En campañas con calor fuerte, la cosecha de madrugada reduce la temperatura de la fruta y ayuda a preservar la acidez y los volátiles. Cuando amenaza la lluvia, la cosecha selectiva por pago y por parcela según exposición y suelo permite priorizar las uvas más expuestas a podredumbres. Los informes de vendimia de productores nacionales en 2023-2024 describen precisamente estas estrategias de ajuste fino en función del tiempo. Según los informes sectoriales y las notas de campaña, la cosecha escalonada y adaptativa ha sido la respuesta más eficaz.

Fuente: Revista Adega

11) Herramientas portuguesas que valen oro en el día a día

Para planificar el riego y evaluar el estrés, los productos vitícolas del IPMA ofrecen ET0 diaria, porcentaje de agua en el suelo, temperaturas y acumulados térmicos por municipio. Según el IPMA en 2025, estos indicadores están actualizados y orientados a la agricultura.

En el Duero, proyectos como INFRAVINI nacieron para apoyar la gestión del impacto del cambio climático con datos en tiempo real e históricos, acercando la ciencia a la decisión en el pago. Según el INESC TEC y las noticias sectoriales desde 2022, la plataforma pretende extenderse a otras regiones y acelerar la transferencia tecnológica a los viticultores.

12) En síntesis: qué señales prácticas observar y cómo actuar

En años cálidos y secos en Portugal, espere una maduración más rápida, caída de la acidez y riesgo de golpe de sol. Ajuste el deshoje, considere el caolín y siga la ET0 para el riego de apoyo donde esté permitido. En años húmedos, concentre la vigilancia en mildiu y Botrytis y utilice cubiertas vegetales y aireación de la vegetación para reducir el mojado. En las regiones con riesgo de granizo, planifique respuestas rápidas para la cicatrización y la higiene posterior al episodio. Según las síntesis del IVV para 2024-2025 y el IPMA sobre olas de calor, es la combinación de datos operativos con la lectura agronómica del pago lo que marca la diferencia en la vendimia.