Varroosis: ¿qué es y cómo controlarla?
La varroosis, una enfermedad causada por el ácaro Varroa destructor, es actualmente el mayor desafío sanitario para los apicultores de todo el mundo.
Este parásito de color castaño rojizo se fija en el cuerpo de las abejas, las parasita y se disemina por los panales de cría, sobre todo por los de zánganos. Compromete la vitalidad de las colonias al succionar la hemolinfa de las abejas (el fluido circulatorio de las abejas, equivalente a la sangre en los vertebrados), lo que provoca deformaciones, reducción de la esperanza de vida y mortalidad de la cría.
La enfermedad es vector de varios virus peligrosos, entre ellos el virus de las alas deformadas. En su estadio más avanzado, la varroosis puede acabar en el colapso completo de la colonia, y afecta tanto a la biodiversidad como a la productividad de los apicultores.
Impacto de la varroosis en la colmena
En la cría, la varroa se alimenta de vitelogenina (proteína esencial para el desarrollo de las larvas), lo que da lugar a abejas que nacen con menor peso y tamaño (hasta un 7% menos en las obreras y un 19% menos en los zánganos). Una tasa alta de infestación provoca la mortalidad de las larvas y deja panales de cría desorganizados, con zonas de cría muerta y salteada (cría irregular en los cuadros).
En las abejas adultas, por su parte, la varroa afecta al desarrollo de las glándulas hipofaríngeas (estructuras importantes de las abejas obreras, situadas en la cabeza del insecto, cerca de la faringe), esenciales para la producción de jalea real, lo que debilita la nutrición de las larvas y de la reina. Las abejas infestadas tienen una vida útil reducida y a menudo pierden la capacidad de orientación, por lo que se las ve fuera de la colmena o caídas en el suelo. Estos problemas se hacen más evidentes durante el invierno.
Métodos de detección y control de la varroa
Es esencial que los apicultores realicen un seguimiento constante para identificar y controlar la infestación de varroa. Entre los principales métodos de detección y control están:
Observación directa
Favorece la detección precoz y permite un control más eficaz. Busque signos de varroa en abejas adultas (fase forética) o en cría de zánganos, compruebe si hay alas deformadas en las abejas adultas y observe la presencia de larvas muertas o con alas deformadas en la entrada de la colmena.
Estado sanitario
Realice recuentos periódicos de la caída de varroas para evaluar el nivel de infestación. En caso de sospecha, utilice acaricidas en colmenas centinela para confirmar la presencia de varroas.
Seguimiento de la cría de zánganos
La cría de zánganos es la preferida de la varroa, por lo que resulta un excelente indicador de infestación. Retire periódicamente cría de zánganos en preemergencia y observe la presencia de varroas para evaluar el nivel de infestación.
Método del lavado de las abejas
Uno de los métodos más eficaces para cuantificar la infestación de varroa es el lavado de las abejas, que puede hacerse con agua y detergente. Esta técnica permite al apicultor identificar la cantidad de ácaros presentes en un grupo de abejas y obtener así una estimación precisa de la infestación.
Paso a paso del método de lavado de las abejas
- Preparación del frasco: llene un frasco con agua y añada una cucharada de detergente para ayudar a soltar los ácaros.
- Recogida de abejas: con cuidado, recoja una cantidad determinada de abejas adultas de un cuadro de la colmena.
- Agitación y separación: coloque las abejas en el frasco y agítelo suavemente. Al cabo de un rato, los ácaros se soltarán de las abejas e irán al fondo del frasco.
- Recuento de los ácaros: con unas pinzas, retire las abejas y cuente los ácaros que han quedado en el fondo. Eso proporciona una estimación de la tasa de infestación de la colmena.

Tratamientos específicos para la varroa
Si hay indicios firmes de varroa en el colmenar, es decir, un índice superior al 5% (número de ácaros/número de abejas), deben aplicarse tratamientos específicos.
En el colmenar debe muestrearse el 30% de las colmenas, elegidas de forma aleatoria e incluyendo las colmenas de los extremos que, por recibir abejas de otros colmenares, se consideran muy representativas.
Deben recogerse unas 50 abejas de cada una de las colmenas seleccionadas, y las abejas recogidas deben ser las más jóvenes: las que tienen mucho pelo y color grisáceo. Hay que asegurarse de que ninguna de las abejas recogidas sea la reina. Por ese motivo, conviene encontrar primero a la reina y colocar su cuadro en un lugar seguro dentro de la colmena. Todas las abejas del colmenar van dentro del mismo frasco.
Por desgracia, erradicar la varroosis es imposible, pero el control de la infestación puede hacerse con productos veterinarios homologados por la Direção-Geral de Alimentação e Veterinária (DGAV). Estos productos se aplican conforme a un plan de tratamiento que busca reducir la carga parasitaria y evitar el colapso de la colonia.
Para ello se utilizan sustancias acaricidas, y una de las más eficaces es el amitraz. Este producto se coloca en las colmenas mediante tiras de plástico, y deben instalarse dos tiras entre los cuadros del nido. Para que sea eficaz, las abejas tienen que entrar en contacto con las tiras y esparcir así la sustancia por la colmena. El periodo recomendado es de 6 a 10 semanas. Según la marca, hay que tomar precauciones adicionales durante el pico de producción.
La aplicación de tratamientos debe hacerse de forma integrada, y combinar métodos físicos (como la retirada de la cría de zánganos infestada) con tratamientos químicos controlados para evitar que el parásito desarrolle resistencia.
¿Es apicultor? ¿Qué estrategias utiliza para el control de la varroa?
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