El impacto de la diversidad vegetal como potenciador de la actividad de los auxiliares en la productividad y la sanidad de los cultivos en un ecosistema agroforestal, por Ana Sofia Simões Pereira

El impacto de la diversidad vegetal como potenciador de la actividad de los auxiliares en la productividad y la sanidad de los cultivos en un ecosistema agroforestal, por Ana Sofia Simões Pereira

Resumen del trabajo final de la Especialización Avanzada en Fitosanidad Agrícolade Ana Sofia Simões Pereira

La creciente exigencia de productividad en la agricultura, unida a la presión del mercado alimentario, ha llevado a adoptar prácticas intensivas que, aunque eficaces a corto plazo, con frecuencia degradan los recursos naturales y provocan una pérdida significativa de biodiversidad. El monocultivo, como modelo dominante, simplifica los ecosistemas agrícolas y depende en gran medida de la aplicación de productos fitosanitarios y fertilizantes químicos para cubrir carencias nutricionales y controlar plagas y enfermedades. Este planteamiento ignora el suelo como sistema vivo y compromete directamente las interacciones ecológicas entre la fauna y la flora locales, lo que genera desequilibrios, agotamiento de la fertilidad y una mayor vulnerabilidad de los cultivos.

Ante las limitaciones de este modelo, los sistemas agroforestales surgen como alternativa sostenible, al integrar cultivos agrícolas, especies forestales y, en ocasiones, pastoreo en la misma superficie. Esta integración favorece el restablecimiento del equilibrio ecológico y reduce la necesidad de insumos externos, y crea las condiciones para que los enemigos naturales de las plagas se instalen y actúen de forma eficaz. La planificación de las especies vegetales que se introducen en estos sistemas es un elemento clave, ya que cada planta puede atraer a auxiliares concretos y aportar recursos ecológicos cruciales como refugio, polen o néctar.

En este marco, la elección de las plantas debe guiarse por criterios técnicos, en concreto la compatibilidad con los cultivos principales, el ciclo de floración, el tipo de plagas objetivo y los auxiliares que se pretende favorecer.

La Tabla 1, más abajo, sintetiza información esencial sobre plantas con potencial de apoyo a la fauna auxiliar, con especial atención a los grupos de insectos beneficiosos asociados, los recursos que ofrecen (polen, néctar), las épocas de floración y los eventuales riesgos de incompatibilidad con cultivos concretos.

Tabla 1 – Flora favorable a los auxiliares y sus compatibilidades agrícolas (Fuente: Ferreira y Cunha-Queda, 2022; Gonçalves et al., 2013)

Planta Plaga Auxiliares más favorecidos Compatibilidad agrícola Floración Recurso
Endrino, Prunus spinosa Pulgón del lúpulo (Phorodon humuli) Sírfidos, depredadores y parasitoides de áfidos (-) lúpulo / (+) cultivos atacados por áfidos Marzo Polen y néctar
Romero, Rosmarinus officinalis Sírfidos, himenópteros parasitoides Enero-Abril Polen y néctar
Lavanda, Lavandula officinalis Sírfidos, himenópteros parasitoides Abril-Mayo
Aligustre, Lingustrum spp. Sírfidos, himenópteros parasitoides Junio-Julio
Avellano,
Corylus avellana
Áfido (Myzocallis coryli) Sírfidos, depredadores y parasitoides de áfidos Diciembre-Febrero Polen
Durillo, Viburnum tinus Sírfidos, himenópteros parasitoides Febrero-Marzo Polen
Fresno,
Fraxinus spp.
Psila del fresno (Psyllopsis fraxini) Antocóridos, ácaros fitoseidos, himenópteros y cecidómidos (+) peral
Hiedra,
Hedera hélix
Áfido
(Aphis hederae)
Depredadores y parasitoides de áfidos Agosto-Octubre Polen
Adelfa,
Nerium oleander
Aphis nerii Himenópteros, sírfidos, cecidómidos
Laurel,
Laurus nobilis
Psila
(Trioza alacris)
Antocóridos y crisópidos (+) peral Febrero-Abril Polen
Membrillero, Cydonia oblonga Áfido
(Aphis pomi)
Depredadores y parasitoides de áfidos (-) peral y manzano Marzo-Abril Polen y néctar
Madroño, Arbutus unedo Áfido
(Aphis orbuti)
Depredadores y parasitoides de áfidos (+) cultivos atacados por áfidos Noviembre-Diciembre Polen y néctar
Árbol del amor,
Cercis siliquastrum
Psila del árbol del amor (Cacopsylla pulchella) Antocóridos
depredadores de psilas
(+) peral Marzo Polen y néctar. La floración temprana atrae a bastantes polinizadores
Saúco, Sambucus nigra Áfido
(Aphis sambuci)
Depredadores y parasitoides de áfidos Abril-Mayo Polen y néctar
Aladierno, Rhamnus alaternus Psilas Antocóridos depredadores de psilas (+) peral Marzo-Abril Polen y néctar
Majuelo, Crataegus monogyna Depredadores y parasitoides de áfidos (-) plantaciones de pomáceas Abril-Mayo Polen y néctar
Arce campestre, Acer campestris Himenópteros, míridos y ácaros fitoseidos
Encina,
Quercus ilex
Hoplocallis pictus y Myzocallis boerneri Sírfidos e himenópteros parasitoides de áfidos (+) avellano y nogales

Estos datos son fundamentales para la construcción de zonas ecológicas eficaces, ya que instalar una vegetación mal seleccionada puede, en lugar de promover a los auxiliares, favorecer a los propios fitófagos de los cultivos y comprometer los objetivos del control biológico. La presencia continua de flores atractivas y diversificadas, unida a la oferta de abrigo, refugio y presas alternativas, garantiza la permanencia de los auxiliares a lo largo de todo el ciclo productivo. Esa estabilidad ecológica reduce la necesidad de tratamientos fitosanitarios y contribuye a sistemas productivos más resilientes y sostenibles.

Además de la elección rigurosa de la vegetación de apoyo ecológico, conviene considerar también a los auxiliares entomológicos: organismos depredadores o parasitoides que prestan servicios de control biológico a los cultivos agrícolas. Estos organismos establecen interacciones ecológicas como la depredación, el parasitismo o el mutualismo (por ejemplo, la polinización), y su papel puede variar según el estado de desarrollo. Un mismo auxiliar puede actuar como depredador en la fase larvaria y como polinizador en la fase adulta, como ocurre con los sírfidos.

La instalación de zonas de vegetación atractiva y el recurso a cubiertas vegetales, como Trifolium spp., umbelíferas o crucíferas en las entrelíneas o en los bordes, contribuyen a mantener la presencia y la actividad de estos insectos. El aporte de alimento alternativo (néctar, polen o melazas) es fundamental para su permanencia y su eficacia, sobre todo en momentos de escasez de presas. La vegetación florida funciona así como un soporte trófico esencial, tanto para el desempeño del auxiliar como para la polinización de los cultivos.

La Tabla 2 (más abajo) resume los principales grupos de insectos auxiliares, e identifica la familia entomológica, la alimentación en las distintas fases de su ciclo de vida y el tipo de plagas o recursos que consumen. Esta información es esencial para orientar las prácticas de conservación de auxiliares y fomentar servicios ecológicos beneficiosos para el cultivo.

Tabla 2 – Insectos beneficiosos para los cultivos y su alimentación (Fuente: Gonçalves y Torres, 2013; Coutinho, 2007)

Grupo funcional Familia Alimentación – fases juveniles Alimentación – adulto
Ácaros Phytoseiidae Ácaros tetraníquidos Ácaros tetraníquidos
Erythraeidae Parasitan ninfas de cicadela verde
Anystidae Ácaros tetraníquidos, trips,
cicadélidos y áfidos
Coleópteros Coccinellidae Áfidos, ácaros, cochinillas, psilas,
huevos de otros insectos
Carabidae Insectos y babosas Áfidos, psilas, huevos y larvas de coleópteros (escarabajo de la patata o melolonta)
Staphylinidae Ácaros, huevos y larvas de lepidópteros, huevos de áfidos y otros
Cleridae Insectos que abren galerías en los troncos (coleópteros)
Heterópteros Malachilidae Larvas de lepidópteros, cicadélidos, escolítidos, curculiónidos y ligeidos Los adultos también pueden alimentarse de polen
Anthocoridae Ácaros y/o áfidos
Miridae y Nabidae Ácaros, psila del peral, ninfas de cicadélidos, aleuródidos, áfidos, trips Nábidos: áfidos
Dípteros Syrphidae Áfidos y algunas psilas Polen y néctar (polinizadores)
Cecidomyiidae Áfidos y cochinilla Melaza de insectos y néctar
Tachinidae Larvas de lepidópteros y las larvas
y adultos de coleópteros
Polen y melazas de insectos
Neurópteros Chrysopidae Ácaros, áfidos, cóccidos y aleuródidos
(mosca blanca)
Néctar y polen de flores y de melazas de insectos
Hemerobiidae Áfidos, ácaros y trips Áfidos y ácaros
Coniopterygidae Ácaros (adultos y huevos), áfidos, cochinillas, aleuródidos
Parasitoides (Himenópteros) Chalcididae Polilla del racimo, cochinilla del algodón y cicadélidos Polen, néctar y melazas
Ichneumonidae Polilla del racimo Polen, néctar y melazas
Chrysididae Cicadélidos, larvas de coleópteros
y microlepidópteros
Polen, néctar y melazas
Aphelinidae Mosca blanca, pulgón lanígero y cochinilla Néctar, exudaciones de plantas, melazas de insectos

En cuanto a la disposición espacial de las especies agroforestales, pueden organizarse en manchas, en líneas que funcionan como barreras entre parcelas o incluso constituir el propio sistema de cultivo. El objetivo principal es promover ambientes con mayor diversidad estructural, menos fragmentados y con una elevada conectividad ecológica, que favorezcan la permanencia y la dispersión de los auxiliares. Esta estructuración debe anclarse en el conocimiento de las relaciones ecológicas y de los comportamientos de los organismos presentes en el ecosistema agrícola.

Otras medidas complementarias contribuyen a potenciar los efectos ecológicos deseados: el mantenimiento de cubiertas vegetales en las entrelíneas ayuda no solo a atraer auxiliares, sino también a reducir la lixiviación de nutrientes, mejorar la estructura y la fertilidad del suelo y estimular la actividad microbiana. Reducir el laboreo del suelo a lo estrictamente necesario y usar los restos de poda como acolchado son prácticas que favorecen la retención de agua y crean microhábitats para los insectos beneficiosos.

Conviene además valorizar elementos del paisaje como las galerías ribereñas o las manchas de vegetación natural, que a menudo albergan especies afectadas por plagas distintas de las del cultivo y permiten mantener poblaciones de auxiliares sin riesgo para la producción agrícola. La presencia de infraestructuras ecológicas, como muros de piedra, grietas rocosas, setos, montones de leña o pequeñas manchas de bosque, en un radio de unos 150 metros es muy recomendable para garantizar refugio y abrigo durante todo el año.

La biodiversidad que promueven árboles y arbustos no se limita a los insectos. Diversos estudios demuestran que las aves y los murciélagos, sobre todo en sistemas con setos y hábitats naturales, desempeñan un papel relevante en la reducción de plagas como la polilla del racimo y en el control de enfermedades fúngicas como la podredumbre gris. Aunque pueden existir en sistemas intensivos, su presencia y su eficacia aumentan de forma sustancial en ambientes más naturales.

En resumen, existe un consenso cada vez más amplio de que el modelo tecnológico dominante, basado en la intensificación química y mecánica, va asociado a impactos ambientales, climáticos y económicos negativos. Su elevada dependencia de insumos, agua y energía no es compatible con los desafíos actuales de la sostenibilidad. La transición hacia modelos basados en la intensificación ecológica, como los sistemas agroforestales, se considera una vía inevitable para alcanzar un equilibrio entre productividad y conservación ambiental.

El sistema agroforestal, por sus características estructurales y ecológicas, permite crear ambientes que sostienen poblaciones funcionales de auxiliares a lo largo del tiempo y reducen la presión de plagas y la dependencia de los productos químicos. El éxito de este modelo depende, sin embargo, del diseño ecológico y de una elección informada de las especies vegetales, basada en su funcionalidad, su ciclo fenológico y su compatibilidad con el cultivo instalado. Se trata de un modelo que devuelve al agricultor un papel activo e informado en la gestión de los equilibrios naturales, y que contribuye a una producción más resiliente, rentable y regenerativa.