Certificación y conservación de razas autóctonas: la gallina Preta Lusitânica
La certificación de productos de calidad ha impulsado la puesta en valor de sistemas de producción que priorizan lo natural y lo tradicional, con especial atención al uso de recursos genéticos adaptados al medio. Este movimiento ha resultado esencial para garantizar alimentos diferenciados, seguros y con valor cultural añadido, cada vez más buscados por consumidores exigentes.
Entre las razas autóctonas portuguesas, la Preta Lusitânica es un ejemplo destacado. Aunque no puede competir con las estirpes comerciales en cuanto a crecimiento rápido o producción intensiva, esta raza brilla en los sistemas extensivos tradicionales. Aquí, la base de la producción es el aprovechamiento de los recursos locales, con inversiones bajas y un enfoque en la calidad superior de los productos.

Fuente: DGAV
La Preta Lusitânica es ampliamente reconocida por sus características únicas. Además de una carne de calidad superior, se valora por su aptitud como ponedora y clueca. La elegancia de su plumaje negro le confiere una distinción que va más allá del mero valor productivo.
Culturalmente, la raza está profundamente arraigada en las tradiciones portuguesas. Su asociación con prácticas de ocultismo y protección espiritual es un ejemplo de cómo los animales autóctonos forman parte del patrimonio inmaterial de las comunidades. Uno de los rituales más conocidos en los que la Preta Lusitânica desempeña un papel simbólico es el «Banho dos Santos», en S. Bartolomeu do Mar, empleado para alejar miedos y malos espíritus.

Fotografía: Banho dos Santos. Fuente: Jornal de Notícias – Ivan Del Val/Global Images
La industrialización de la avicultura en los años sesenta tuvo un impacto profundo en las razas autóctonas, incluida la Preta Lusitânica. La búsqueda de una mayor productividad provocó el declive de sus efectivos y la puso en riesgo de extinción. Sin embargo, los esfuerzos de conservación han revertido parcialmente esa tendencia. En 2019, el libro genealógico de la raza registraba 1.010 machos y 5.213 hembras en línea pura, repartidos entre 271 criadores.
Hoy, la mayor concentración de gallinas Preta Lusitânica se encuentra en el noroeste de Portugal continental, región considerada la cuna de la raza, con algunas apariciones puntuales en otras zonas del territorio.

Fuente: DGAV
La cría de la Preta Lusitânica en sistemas tradicionales es una práctica alineada con los principios de la sostenibilidad. Estos sistemas se caracterizan por permitir que las aves vivan en libertad y se alimenten de forma natural, lo que se traduce en un menor consumo de agua y medicamentos y en un impacto ambiental reducido. Además, la conservación de esta raza contribuye al mantenimiento de la biodiversidad y del patrimonio genético nacional, factores cruciales para el equilibrio de los ecosistemas y para la seguridad alimentaria futura.
Aunque es menos productiva en comparación con las estirpes comerciales, la Preta Lusitânica es una raza robusta, bien adaptada a las condiciones ambientales locales y menos propensa a las enfermedades, lo que reduce la dependencia de recursos externos.

Fuente: DGAV
El valor de la Preta Lusitânica no se limita a su papel en la agricultura sostenible: es también un símbolo del vínculo entre el pasado y el futuro de la producción agrícola en Portugal. El interés creciente por productos de alta calidad asociados a prácticas tradicionales ha abierto una ventana de oportunidad para la conservación de esta raza.
¿Conocía ya la gallina Preta Lusitânica? ¿Tiene alguna experiencia con la cría de razas autóctonas o con sistemas de producción tradicionales?
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