Desafíos hídricos en la agricultura portuguesa

Según las proyecciones del World Resources Institute para 2040, Portugal está clasificado con un riesgo elevado de escasez hídrica, lo que indica una probabilidad significativa de tener que afrontar la falta de agua de calidad para cubrir las necesidades del país. Esta realidad no es uniforme en todo el territorio nacional: la región sur se revela más susceptible a la escasez.

Conviene destacar que el sector agrícola consume aproximadamente el 75% del agua disponible en Portugal. En este contexto, exploramos los principales retos a los que se enfrentan los agricultores en la gestión de este recurso vital.

Escasez y variabilidad climática

Portugal es susceptible a periodos de sequía y a la variabilidad climática, lo que afecta directamente a la disponibilidad de agua para la agricultura.

Esa irregularidad puede comprometer la producción de cultivos, especialmente en las regiones más áridas, como el Alentejo y el Algarve.

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Figura: embalse de Pego do Altar – «Seca no Alentejo», reportaje de Renascença

Presión creciente sobre los recursos hídricos

El aumento de la demanda de agua, no solo en la agricultura sino en otros ámbitos como la industria y el consumo doméstico, ejerce una presión adicional sobre los recursos hídricos disponibles y convierte la gestión eficiente del agua en un desafío y en un problema de todos.

En Portugal, la agricultura es responsable del 75% del uso del agua, seguida del uso urbano (20%) y de la industria.

Erosión y degradación del suelo

La erosión del suelo debida a prácticas agrícolas inadecuadas puede disminuir la retención de agua por parte del suelo y provocar un ciclo de erosión continuo que obliga a aumentar los recursos hídricos empleados para cubrir las necesidades del cultivo, con un margen de rentabilidad muy bajo.

Falta de infraestructuras hídricas adecuadas

En algunas regiones, la infraestructura hídrica de almacenamiento y distribución de agua para uso agrícola es insuficiente o inadecuada.

El sector agrícola, de acuerdo con el Plan Nacional de Uso Eficiente del Agua (2012-2020), registró el mayor desperdicio de agua, que alcanzó el 37,5% del consumo total en 2009. Este desperdicio está relacionado con el almacenamiento, el transporte y la distribución, y se atribuye en parte a la infraestructura obsoleta de los embalses públicos, algunos de ellos construidos en los años treinta.

Necesidad de modernización y eficiencia

Muchos métodos agrícolas, como el riego por gravedad, por inundación y por aspersión, no son eficientes en el uso del agua. Mejorar la gestión de este recurso mediante la modernización y la adopción de técnicas de riego más eficientes es crucial para afrontar los desafíos hídricos en la agricultura.

«O Uso de Água em Portugal» es un estudio de la Fundação Calouste Gulbenkian, de 2020, que concluye que el 65% de los agricultores portugueses ha adoptado el sistema de riego por goteo.

El estudio subraya la importancia de medir con rigor, monitorizar y gestionar de forma eficiente los recursos hídricos mediante el uso de equipos de precisión y de optimización del riego, como las sondas.

A pesar de representar un ahorro hídrico superior al 20%, la adopción de estos métodos exige un mayor conocimiento de su mantenimiento y debe tener en cuenta varios factores, entre los que destacan las necesidades hídricas del cultivo, las condiciones edafoclimáticas y la capacidad de inversión del productor.

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Figura: sonda de humedad del suelo